La educación sobre los medios de comunicación

Compartimos tres casos contenidos en Los educadores felices cambian el mundo acerca de cómo puede trabajarse en clase el nocivo impacto de los medios de comunicación en diversos aspectos: el uso de la violencia, la promesa de felicidad que ofrecen los anuncios y la idealización de la imagen del cuerpo.

Los educadores felices cambian el mundo, obra de Thich Nhat Hanh y Katherine Weare es, ante todo, una guía para cultivar la plena consciencia en la educación.

Chau Li Huay desarrolla su labor en el contexto de la educación sobre medios de comunicación en Singapur, y emplea los cinco entrenamientos para ayudar a los estudiantes de secundaria a seleccionar de forma más consciente los medios de comunicación que consumen. Chau los ayuda a ser más conscientes del efecto que tienen en sus estados de ánimo y opiniones las películas sensacionalistas que buscan emociones fuertes y que contienen violencia gratuita:

Impartía una asignatura de educación sobre medios de comunicación dirigida a promover la consciencia de los mensajes que transmiten los medios de comunicación. La violencia es un tema frecuente en películas y videos, un elemento que despierta emociones. Los estudiantes se ríen mucho, se entusiasman cuando ven a los actores salir volando o morir de una forma trágica o cómica, por ejemplo, chocando de cabeza contra un muro. La mayoría se siente a gusto cuando ve matar a alguno de los personajes. En el marco de la clase, además de identificar cuál es el mensaje transmitido, cuál es su significado (por ejemplo, una película de terror en la que mueren todos menos el protagonista), les propongo reflexionar sobre si esa muerte es realmente necesaria. ¿Pueden la codicia, la envidia, la lucha por el poder, la lealtad, el orgullo patriótico o ideales como salvar el mundo justificar el asesinato?, ¿puede lograrse el mismo resultado sin recurrir al asesinato?, ¿se puede acabar con algo o con un acontecimiento gracias al asesinato?

Hago la conexión con el quinto entrenamiento mostrándoles que incluso el hecho de entrar en contacto con los medios de comunicación es una forma de consumo. Si comprenden realmente los mensajes que transmiten los medios de comunicación y perciben su carácter nocivo, podrán elegir si quieren consumirlos o no.

Chau también usa la educación sobre el uso de los medios de comunicación como una herramienta para explorar las condiciones para ser felices, mediante métodos atractivos para las exigentes y escépticas mentes de los adolescentes. Los anima a comprobar por sí mismos cómo emplean los anunciantes la idea de la felicidad para vender sus productos:

El segundo entrenamiento nos enseña que la felicidad no depende de factores externos, pero este enunciado no es apropiado para los jóvenes. Lo que trato de hacer (para transmitir el segundo entrenamiento) es enseñarles a discernir los mensajes de los medios de comunicación y hacerlos reflexionar: «Es cierto que solo serás feliz cuando hayas adquirido este producto o servicio, tal como te está transmitiendo ese medio de comunicación, o se trata en realidad de un mensaje falso? ¿Está empleando el anunciante la felicidad como cebo, una felicidad que según los anuncios implica juventud, ropa bonita, automóviles llamativos y popularidad? ¿Qué es exactamente eso que llamamos felicidad?».

Podemos emplear ejemplos sacados no solo de la época actual. Yvonne Mazurek, educadora de jóvenes adultos en Italia, emplea imágenes extraídas de la historia del arte para despertar en sus alumnos el sentido crítico y la reflexión sobre la imagen del cuerpo humano que los rodea y, a menudo, los oprime:

Empecé por reflexionar sobre formas para ayudar a los alumnos a reconocer las insanas imágenes de la cultura pop. Decidí centrarme en la imagen del cuerpo, dado que llevaba años escuchando a chicas adolescentes hablarme de su creciente inseguridad sobre ese aspecto. Durante un mes, dediqué una clase a la semana a estudiar las diferentes representaciones del cuerpo humano a lo largo de la historia. Comparamos cuerpos idealizados del pasado (la estatua de un atleta griego, un retrato renacentista) y un anuncio de la actualidad que los propios alumnos habían traído a clase. Al observar imágenes de los medios de comunicación contemporáneos, los estudiantes empezaron a reconocer en muchas de ellas cómo ponen en valor la riqueza individual, el poder, el dominio y la gratificación inmediata. Al comparar los anuncios actuales con imágenes de otros tiempos y lugares, se dan cuenta de que hay muchos cánones de belleza y diversos sistemas de valores. A partir de esta toma de consciencia, hablan sobre las opciones de las que disponen y cómo pueden llegar a ser agentes de cambio social. Empiezan a ver los límites del consumismo y el profundo impacto que pueden tener los medios de comunicación sobre su consciencia individual y sobre la consciencia de la sociedad. Una vez que se dan cuenta de que una imagen vale por mil palabras, descubren su capacidad para escuchar y discernir los mensajes subyacentes que antes no percibían.

Anterior
Anterior

Un análisis de los 3 mitos del Devi-Mahatmya

Siguiente
Siguiente

¿Por qué el Yoga se considera una ciencia?