Ejercicio práctico: ¿Qué entendemos por bienestar psicológico?

Los autores de Psicología positiva contemplativa plantean un ejercicio habitual con los asistentes a su Programa EBC (Programa de Entrenamiento en Bienestar basado en prácticas Contemplativas) para determinar cuál es nuestra idea de bienestar psicológico. Ausiàs Cebolla i Martí y David Alvear Morón se nutren, además, de otros ejercicios y prácticas similares realizadas en otros entornos académicos y científicos y terminan este fragmento del libro lanzándonos a nosotros la misma cuestión.

Hagamos un ejercicio, imagínate un día dentro de 20 años... imagínate feliz, sonriendo, pletórico, sintiéndote satisfecho con tu vida... ¿Cómo es esa vida? Imagínate que te encuentras a un viejo amigo que hace tiempo que no ves, y cuando lo saludas por la calle le dices: «¿Sabes qué? ¡estoy en un momento en mi vida en el que me siento lleno, pletórico, lleno de gozo!». Y este amigo que hace tiempo que no ves te contesta: «Ah ¿sí? cuéntame cómo es esa vida. ¿Qué características tiene? ¿Cómo identificas este bienestar?». ¿Qué le contestarías? Esa respuesta será lo más parecido a una definición de bienestar.

Algo parecido hicieron en un estudio con una muestra de cuatro países (Canadá, Japón, India y China) en los que se invitó a los participantes a imaginarse a sí mismos a los 85 años o cerca del final de sus vidas. Se les preguntó sobre los criterios que utilizarían para decidir que lo que estaban viviendo era una vida que valía la pena, es decir, los indicadores que confirmaran que su vida merecía la pena ser vivida y que era una buena vida. Se categorizaron las respuestas, llegando a un total de 30 diferentes. Las cinco más frecuentes fueron: tener amistades duraderas y cercanas; tener una familia feliz y con salud; tener un impacto positivo sobre los otros; hacer que el mundo sea un lugar mejor, y tener una pareja duradera o una relación romántica. A pesar de que este estudio tiene la limitación de haber sido realizado con estudiantes, nos confirma un aspecto importante: tenemos definiciones laicas del bienestar bastante sabias, compasivas y centradas en la interacción social.[1]

En otro estudio, Ethan McMahan y su equipo identificaron cuatro dimensiones que se suelen incluir en las definiciones de bienestar. La primera es que la mayoría de las personas piensan que es muy importante tener experiencias placenteras, es decir, bienestar hedónico, así como el menor número posible de experiencias negativas.[2] Otra fue la del autodesarrollo, y finalmente la percepción de contribución a los otros. Curiosamente, la que más se correlaciona con las diferentes dimensiones del bienestar psicológico son el autodesarrollo y la contribución a los otros, también puntales de la psicología positiva contemplativa.

En los grupos de EBC se plantea una pregunta muy similar al inicio de la sesión 1, y, efectivamente, las respuestas confirman esta tendencia (tenemos claro qué hace que la vida merezca la pena) y, además, coinciden con las investigaciones recientes. Entonces, ¿tenemos o no tenemos bienestar? Como hemos señalado más arriba, los datos indican que cuando preguntamos a las personas por una puntuación del 1 al 10 en bienestar psicológico, estas suelen responder bastante alto (puntuación media de 7); pero a pesar de eso, continuamos buscando el bienestar psicológico.

Aunque pueda parecer una cuestión evidente, hay muchas personas que nunca se han preguntado por su concepción de lo que es la felicidad, o en el caso de que se lo hayan planteado, no se han dedicado un rato, con cierta tranquilidad, a responder en forma pormenorizada. Cuando damos un tiempo para reconstruir una definición acorde con las creencias de cada uno, en cuanto a la felicidad, lo que nos interesa es que el participante elabore una narración coherente y que concuerde con su planteamiento vital y que, a la vez, lo pueda entender un niño de 10 años o un anciano de 90. Cada ser humano posee no solo su propio mindset o creencias sobre la felicidad, sino que también dispone de una narración interna que quizás no haya expresado nunca, o que quizás nunca la haya verbalizado.

A continuación, citamos ejemplos reales de definiciones sobre la felicidad de participantes en el programa EBC.

  • Para mí, la felicidad es pasar el rato con las personas que quiero y emplear el mayor tiempo posible en hacer actividades que me gustan y me sientan bien.

  • Para mí, la felicidad es que me vaya bien en el trabajo, con mi pareja tener proyectos para poderlos compartir y estar en contacto con los míos (amigos y familia).

  • Es un estado en el que te sientes tranquila y en paz, y tienes pensamientos positivos en el presente e ilusionantes para hacer cosas hacia el futuro.

  • Reír mucho, tomarse los problemas de la vida con más calma y distancia, vivir tranquila y sin agobios.

  • Estar al lado de los que sufren, acompañar en la vida a personas que lo pasan mal y saber que les estás siendo de ayuda.

  • Esforzarse por conseguir los objetivos que uno se propone en la vida, conocer lugares y gente nueva, y sentirse a gusto allí donde estés.

Tal y como hacemos en el programa EBC, nos gustaría que crearas tu propia definición de felicidad. Imagínate que se lo tienes que explicar a un niño de 10 años o a un anciano de 90, si te preguntaran, y ¿para ti qué es la felicidad?

Para mí, la felicidad es............................................................. .................................................................................................. ..................................................................................................

Notas bibliográficas

  1. Pflug, J. (2009). Folk theories of happiness: A cross‐cultural comParíson of conceptions of happiness in germany and south africa. Social Indicators Research, 92(3), 551‐563.

  2. McMahan, E.A. y Estes, D. (2011). Measuring lay conceptions of well‐being: the beliefs about well‐being scale. Journal of Happiness Studies, 12 (2).

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