Cambiar la anatomía del cerebro: el conocido caso de los taxistas de Londres

Dentro de los múltiples ejemplos y casos que podrás leer en el libro Secretos de tu cerebro acerca de cómo funciona el cerebro, sus partes y sistemas, encontramos el llamativo caso de los taxistas de Londres, que debido a su intensa actividad profesional han desarrollado el hipocampo por encima de la media.

Gemma Sala Grau y Alexia de la Morena, autoras de Secretos de tu cerebro, explican el caso en este fragmento de su libro.

El hipocampo tiene que ver con el aprendizaje, la memoria, el humor y las emociones, y también con el reconocimiento espacial. Por esta razón, determinados científicos de Londres encontraron en los taxistas de esa ciudad a sus perfectos conejillos de Indias para poder estudiar la memoria y la orientación espacial. Al parecer, los taxistas tienen que pasar un examen muy exigente para conseguir la licencia y poder ejercer. Tienen que conocer y orientarse perfectamente por las laberínticas calles de Londres, donde hay cientos de avenidas, calles, plazas, y también tienen que recordar restaurantes, bares, hoteles, tiendas, etcétera.

Los científicos partían de la hipótesis de que el hipocampo podía ser la clave para que pudieran orientarse y recordar los nombres de tantos sitios dentro de ese laberinto. Y así fue. El estudio concluyó que con tanta información que los taxistas tenían que manejar, su hipocampo era más grande que la media, debido a la enorme cantidad de conexiones y redes neurales que habían generado.

Actualmente, todos nos movemos con Google Maps, GPS y otros dispositivos. Habría que preguntarse cómo esto estará afectando a nuestra memoria espacial. De hecho, está demostrado que nuestra capacidad de orientación se deteriora al depender cada vez más de los dispositivos inteligentes.

En cualquier caso, el estudio de los taxistas de Londres demostró que el cerebro de un adulto puede cambiar su anatomía. Esto tiene grandes implicaciones porque puede ayudar al estudio de cómo se pueden restaurar partes del cerebro que hayan quedado dañadas después de haber sufrido un infarto cerebral o alguna lesión. El cerebro cambia, tanto estructural como químicamente, por las experiencias.

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