Dos prácticas de tiempo sagrado explicadas por Rupert Sheldrake

En este breve fragmento de su último libro, Caminos para ir más allá, Rupert Sheldrake expone la importancia de celebrar tanto un día de descanso a la semana como de que las diversas comunidades se unan para celebrar conjuntamente sus festividades.

Guardar un día de descanso a la semana

Los beneficios de reservar un día de descanso a la semana para el culto, la vida familiar, la celebración, componer música, jugar, leer, tener tiempo libre o hacer el amor han sido ampliamente reconocidos en la historia por judíos y cristianos, y tienen ahora el apoyo de la evidencia científica. Pero ese día libre de descanso a la semana, o ese fin de semana de descanso, se ve amenazado también por la secularización, trabajando los fines de semana, con mensajes torrenciales en las redes sociales, correos electrónicos y la cultura comercial del 24/7. Hace falta hoy un gran esfuerzo para celebrar el día de descanso, y es muy importante que lo consigamos.

Para la gente con pasado judío o cristiano, la fiesta del fin de semana se centra en el sabbat de los sábados, en el caso de los judíos, y en los domingos si se trata de cristianos. En los países musulmanes, el «fin de semana» consiste en jueves y viernes, o viernes y sábado, partiendo del viernes como día de fiesta principal.

Yo intento utilizar mi ordenador el menor tiempo posible los domingos, evitando los correos electrónicos y los encuentros o actividades relacionados con el trabajo. También evito ir a comprar, salvo cosas de estricta necesidad. Normalmente voy a misa las mañanas del domingo, esté donde esté, lo que me permite rezar y dar las gracias junto a otras personas una vez por semana, cantar como parte de una comunidad, interpretar música, participar de la sagrada comunión y recibir las bendiciones para la semana en ciernes, así como conectar con un lugar sagrado. Trato de pasar la hora dominical del almuerzo, la tarde y la noche junto a mi familia o amigos, especialmente en verano, y pasar la mayor parte del tiempo en exteriores.

Si vuestros días de descanso se han visto erosionados por el trabajo, las actividades online y las redes sociales, probad a reclamarlos. Eliminad, o reducid en lo posible, el tiempo pasado ante la pantalla; apagad el móvil o demás dispositivos. Concederos un sabbat sin tecnología.[1]

La liberación de vuestro tiempo os abrirá nuevas oportunidades de celebración, de disfrute, de relajación y de recreo. Vuestra vida tendrá la oportunidad de regenerarse, en vez de gastarse en una interminable dependencia del trabajo, las preocupaciones o la distracción. Y si tenéis hijos, podréis ayudarlos compartiendo su aquí-y-ahora y restringiendo su dependencia de las pantallas, los móviles y demás artilugios. Cuando descubran que un día de descanso puede dar mucho de sí, resultar placentero y socializar con otra gente, comprenderán su razón de ser.

Redescubrir los festivales

Salvo que os halléis intensamente alienados con respecto a vuestras propias tradiciones, es mejor que os acojáis a los festivales que han formado parte de vuestro linaje ancestral. Para los judíos es relativamente sencillo, puesto que incluso los judíos laicos participan en los festivales principales. Una de las fortalezas del judaísmo es que se basa más en prácticas compartidas que en creencias compartidas. Lo mismo es cierto en el caso del islam y en el del hinduismo.

La mayor parte de la gente no religiosa de Europa y América procede de un pasado cristiano, y muchos celebran ya la Navidad, y una forma secularizada de Pascua, puesto que estas fiestas son también fiestas oficiales del calendario. Según mi experiencia, el disfrute de dichos festivales es siempre mayor cuando se participa también en las ceremonias religiosas, en vez de dejarlas de lado.

Sugiero asimismo tomar parte en otros festivales de los que no hayáis oído hablar todavía, como la Fiesta de san Miguel y Todos los Ángeles, el 29 de septiembre, Todos los Santos y Todas las Almas, los días 1 y 2 de noviembre. En el Día de Todas las Almas (o el domingo más cercano a ese día), los católicos romanos y los anglicanos celebran ceremonias de conmemoración en sus iglesias, en las que el sacerdote lee los nombres de las personas que han fallecido. Se puede asistir a estas misas y hacer una lista de las personas que uno desea recordar, incluyendo a familiares y amigos desaparecidos durante el último año, o antepasados que seguimos teniendo en estima, mentores, o cualquier persona cuyo recuerdo deseemos honrar. Esas personas se conmemorarán durante la misa.

Si podéis, hallad el modo de pasar el Uno de Mayo o el solsticio de verano al aire libre. Estos días festivos atañen a gente de todo origen religioso, y hay momentos en los que la celebración de nuestra relación con el mundo más-que-humano puede ser, en el mejor de los casos, de lo más gozoso.

Notas bibliográficas:

  1. Véase, por ejemplo, http://www.sabbathmanifesto.org. Consultado el 28 de junio de 2018.

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