Las 3 técnicas de meditación budista más extendidas del mundo según Perla Kaliman

En su libro La ciencia de la meditación. De la meditación a los genes, la Dra. en Bioquímica e investigadora asociada del Center for Mind and Brain de la Universidad de California Davis Perla Kaliman describe las tres técnicas de meditación budista más comunes entre los meditadores de todo el mundo. 

  Perla Kaliman .  ©  Franck ardito

Perla Kaliman© Franck ardito

ATENCIÓN PLENA CON SOPORTE

Este tipo de meditación tiene por objetivo entrenar voluntariamente la atención utilizando un objeto o sensación como soporte. En general, se comienza por dirigir la atención hacia las sensaciones que produce el vaivén de la respiración en las fosas nasales o en el abdomen. Se trata de aprender a detectar las distracciones a medida que van surgiendo y a reorientar la atención, una y otra vez, hacia el objeto de atención elegido para la práctica. Este tipo de técnica también se conoce como mindfulness (atención plena) o shamatha (palabra del pali traducida como «calma o pacificación de la mente»).

 

ATENCIÓN PLENA SIN SOPORTE

Consiste en abrir la atención hacia todos los estímulos que proceden del exterior (sonidos, olores, etc.) o del interior (pensamientos, emociones, sensaciones físicas), sin dejarse llevar por ellos y sin preferencias ni rechazo. Se trata simplemente de ser consciente de lo que sucede momento tras momento, en el aquí y ahora, detectando las distracciones y reorientando la atención plena hacia todo lo que se presenta, ya sea agradable o desagradable. Este tipo de práctica también se conoce como vipassana (palabra del pali traducida como «contemplación o visión clara»).

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COMPASIÓN Y BONDAD

Se trata de prácticas orientadas a promover emociones positivas hacia uno mismo y hacia los demás. Una de las técnicas más utilizadas comienza generando mentalmente sentimientos positivos hacia seres queridos por los que sentimos ternura y afecto. A continuación, la instrucción consiste en generar esos mismos sentimientos hacia personas que nos resultan neutras o indiferentes (por ejemplo, alguien que conozcamos poco o tan solo de vista). Después, también se incluyen en los deseos de bienestar a las personas que nos hacen la vida más difícil.

Finalmente, se trata de extender estas emociones positivas a todos los seres, cultivando el deseo de que todos sean felices y que no sufran, desarrollando una actitud mental proactiva en este sentido. Este tipo de práctica también se conoce como metta (palabra del pali que significa «amor y bondad»).

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