La revolución digital: ¿está afectando a nuestra mente hasta el punto de desintegrarla?

Según afirman la doctora en neurociencias Karolien Notebaert y el coach Peter Creutzfeldt, nuestro cerebro no estaba preparado para la revolución digital. En este fragmento de su libro Mindfulness para mejorar el rendimiento llaman a la toma de conciencia del nivel de adicción que tenemos a los dispositivos que nos hacen vivir siempre conectados.

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¿Qué es lo primero que haces al despertarte? ¿Qué es lo primero que haces cuando estás parado en un semáforo? ¿Qué es lo primero que haces cuando estás en un atasco? ¿Qué haces cuando estás haciendo cola para pagar en el supermercado? ¿Qué haces justo antes de irte a dormir? ¿Qué haces cuando te aburres?

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En esta época en que la gente siempre está conectada, si una persona no saca su teléfono en estas ocasiones se convierte en una excepción, en lugar de ser la regla. Nuestro cerebro no estaba preparado para esta revolución digital, y esto ha llevado a muchas personas a tener la necesidad o el impulso constante de tener que mirar su correo electrónico o los mensajes de su móvil o su ordenador portátil. Esta necesidad y estos impulsos constantes –y, a menudo, inconscientes– tienen serias consecuencias negativas que afectan a la productividad en el trabajo, a la concentración, a la capacidad de autocontrol, a la creatividad, a las interacciones sociales, a la comunicación, etc. ¿Qué ocurre cuando suena el teléfono durante una reunión? Lo más habitual es que el sistema de recompensa de todo el mundo que asiste a la reunión se active inmediatamente haciendo que la gente mire su móvil o piense «debería mirar mi móvil». La activación del sistema de recompensa puede ser tan fuerte que te cueste trabajo estar atento durante la reunión, y hace que tu mente se desvíe hacia tu teléfono móvil porque a lo mejor estás esperando un correo electrónico de alguien o te pones a pensar en el contenido específico de un correo electrónico que acabas de recibir. La necesidad de revisar tu móvil se ha vuelto tan fuerte, que incluso los efectos secundarios se parecen a los de una adicción. ¿Qué ocurre si no tienes tu móvil al alcance de la mano o si te lo has dejado en casa? Nos ponemos nerviosos o inquietos. Ni siquiera puedes imaginarte unas vacaciones sin tu teléfono móvil. Sin embargo, cada vez hay más demanda de fines de semana sin móviles ni ordenadores, como si necesitásemos una excusa exterior para poder desconectarnos de nuestros aparatos un periodo de tiempo más largo.

Además de generar una nueva adicción, si duermes con el teléfono móvil en la habitación, su uso puede afectar la calidad del sueño. Un estudio reciente demuestra que la señal wifi afecta especialmente a las partes de nuestro sueño que son importantes para el descanso. A pesar de ello, nos sentimos más seguros si tenemos un acceso ininterrumpido al móvil, tanto de día como de noche.