Minimalistas: cómo levar el ancla de la seguridad (IV)

En su camino hacia el cambio de vida basado en el minimalismo, Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus analizaron la sensación de seguridad en sus vidas para desentrañar aquello que realmente necesitaban de aquello que era accesorio o excesivo. Su idea fue trabajarlo debidamente y poder así liberarse de este ancla que les oprimía y limitaba en exceso.

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La seguridad es algo extraño. Todos necesitamos cierto nivel de seguridad para sobrevivir. Tenemos que estar seguros de que el techo no se nos va a caer mientras dormimos, tenemos que estar seguros de que el agua que bebemos no es venenosa, tenemos que estar seguros de que el coche que se aproxima no va a pisar la línea amarilla hacia nuestro carril.

Pero más allá de la necesidad básica de sentirnos seguros, cada persona tiene un nivel de seguridad completamente diferente al de los demás. La mayoría de nosotros necesita grandes dosis de seguridad –demasiada seguridad– para sentirnos bien, mientras que a otras personas (como, por ejemplo, los paracaidistas profesionales o los conductores de coches de carreras) les hace falta muy poca seguridad en su vida diaria. Para este último grupo es bastante fácil levar el ancla de la seguridad, pero el primer grupo tendrá que abandonar su zona de confort para levantar esta ancla que debilita su vida.

La seguridad es agradable, nos hace sentir bien, nos da una sensación de comodidad e invulnerabilidad, pero a veces es la razón subyacente más poderosa por la que no hacemos los cambios que deseamos hacer. Es decir, no estamos contentos con la situación actual, pero estamos lo bastante cómodos como para no sacrificar esa confortabilidad de hoy por algo que podría ser potencialmente menos cómodo mañana, y, por lo tanto, no hacemos ningún cambio.

En otras palabras, asociamos al cambio más dolor que placer.

Afortunadamente, existen dos maneras de alterar este proceso de pensamiento, dos maneras de liberarse del ancla de la seguridad para poder cambiar nuestra vida.

Primero, se puede encontrar la manera de asociar más dolor con el no cambiar. Y eso se logra al observar la posible pérdida de sentido en nuestra vida: la pérdida que significa no alcanzar lo que realmente quieres alcanzar, la pérdida de no perseguir lo que nos apasiona, la pérdida de no vivir nuestra misión.

La realidad es que el dolor del arrepentimiento a largo plazo supera con creces el placer de la seguridad a corto plazo.

La segunda manera es asociando más placer al logro a largo plazo de perseguir nuestra pasión y vivir nuestra misión.

Cualquiera de las dos opciones, o una combinación de ambas, te proporcionará la palanca que necesitas.

En nuestro caso, esto significaba dos cosas diferentes: Joshua dio el salto sin tener un gran plan. Decidió que el dolor de no perseguir sus pasiones ya no valía la seguridad que le proporcionaba su carrera empresarial. En cambio, Ryan se fue liberando lentamente de sus frenos corporativos, y poco a poco fue asociando placer con búsqueda de sus pasiones. (Si quieres saber más sobre cómo salir del mundo corporativo, visita este enlace.)