Minimalistas: donde confluyen pasión y misión (I)

En su libro Minimalismo. Para una vida con sentido, Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus abren una vía para revisitar nuestra vida al encuentro de aquellas imposiciones que complican nuestra realización como personas. Quizás sea nuestro elevado nivel de consumo el que impide que tengamos recursos para lo que más nos importa o puede que nuestro trabajo esté atrapándonos en un espiral de responsabilidades que nos apartan de la felicidad.

Los factores que dificultan desarrollar nuestra pasión pueden ser múltiples y complejos pero con un análisis profundo, voluntarioso y riguroso de nuestro presente, podemos lograr levar "las anclas" —usando su propio término— que nos atan a una realidad que nos oprime y nos limita en vez de permitirnos sentir como personas realizadas o que avanzan en la dirección que quieren.

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Las pasiones de Joshua y Ryan

Tanto si eres seguidor de nuestra web como si acabas de conocernos por este libro, ya sabes nuestra historia. Sabes que tuvimos unas carreras empresariales con títulos de lo más distinguidos y sueldos suculentos. Pero ahí se esconde la clave: teníamos carreras. ¿Qué nivel de pasión crees que teníamos dedicando todos los días de nuestra vida a nuestras carreras profesionales en lugar de vivir nuestra misión?

Sí, trabajamos mucho, esclavizados setenta horas o más a la semana para una gran empresa. Sí, disfrutamos de ciertos aspectos de nuestras carreras. Y sí, en muchas ocasiones nos sentimos afortunados de tener «buenas» carreras siendo tan jóvenes, a pesar de no tener ningún título universitario. Pero, pasado un tiempo, no nos satisfacía lo que hacíamos para ganarnos la vida. No estábamos viviendo nuestra misión.

Al no sentirnos satisfechos con nuestras carreras profesionales, recurrimos a la idea de vivir que impone la sociedad: comprábamos cosas, gastábamos demasiado dinero y vivíamos gastando todo lo que ingresábamos porque intentábamos comprar felicidad en cada viaje al centro comercial o en vacaciones de lujo.

En lugar de cultivar una pasión, en lugar de buscar nuestra misión, nos calmábamos con caprichos efímeros, que nos procuraban emociones que no duraban mucho más que la cola de la caja.

Finalmente, descubrimos que nuestra pasión –y, por lo tanto, nuestra misión– nos estaba esperando mucho más allá del océano del consumo, pero tuvimos que levar muchas anclas antes de poder navegar hacia aguas más limpias y transparentes. La pasión de Joshua es escribir. La pasión de Ryan es orientar a otras personas. Cuando descubrimos nuestras pasiones, las adaptamos a nuestra misión, lo que nos llevó un par de años.

Donde confluyen pasión y misión

Queremos subrayar que no compartimos la idea de que trabajar para una empresa tenga nada de malo. Tampoco creemos que nadie esté «destinado» a ser un apasionado de algo en particular o a tener una «vocación verdadera» en la vida.

Por el contrario, creemos que se puede ser apasionado de prácticamente cualquier cosa. En consecuencia, puedes encontrar tu misión en cualquier dirección que tomes. Lo que a una persona le parece aburrido a otra le puede resultar emocionante y gratificante. Es de lo más comprensible que a alguien le pueda apasionar profundamente la contabilidad mientras que a otra persona le apasione montar a caballo. A nosotros ni una cosa ni la otra nos parecen muy emocionantes, pero eso no significa que no haya personas apasionadas por ambas actividades.

A veces la gente encuentra una línea de actividad que les procura la máxima satisfacción. Estas personas a las que se les paga por hacer lo que les apasiona suelen referirse a su trabajo como a su misión. ¿Eres una de ellas? Si es así, te felicitamos; eres una entre pocas. Pero si eres de las que no te sientes agradecida y apasionada por tu trabajo diario, lo más probable es que no hayas encontrado (o no estés cultivando) tu misión.

El resto de este capítulo (publicado en varios artículos en Letras Kairós) está dedicado a ayudarte a encontrar y luego a cultivar tus pasiones y a perseguir tu misión.

Es un viaje fácil para algunas personas. Son las que ya saben lo que les apasiona, pero quizás aún no persigan esa pasión como su misión a jornada completa.

En cambio, este viaje resulta muy difícil para otras personas. Son las que no saben lo que quieren hacer, no saben lo que les apasiona, no tienen ni idea de cuál es su misión.

No importa el punto en el que te encuentres, el resto de este capítulo te ayudará a identificar las anclas que te impiden descubrir y cultivar tus pasiones.

Una idea falsa sobre las personas apasionadas

Una idea errónea es que las personas que sienten pasión por lo que hacen es porque lo llevan dentro, porque son así. Es un idea errónea y sin lógica: no podría estar más lejos de la verdad.

Las personas a quienes les apasiona lo que hacen son, en la mayoría de los casos, personas a quienes no les apasiona su trabajo. Hay días en que la gente apasionada no quiere levantarse de la cama; a veces no tienen ganas de ponerse a trabajar en el nuevo proyecto que planea en el horizonte; otros días saltan de la cama sintiéndose emocionados y motivados por su misión. En otras palabras, las personas que tienen una pasión son como tú.

La pasión genera más pasión

Sin embargo, hay dos cosas que distinguen a las personas apasionadas de las personas sin inspiración.

Primero, las personas apasionadas saben qué les apasiona. Simplificando, la afirmación puede parecer obvia, pero, a decir verdad, a nadie le apasiona una sola cosa. Joshua no es solo un apasionado de la escritura; es un apasionado de muchas actividades creativas. De un modo parecido, la pasión de Ryan no se limita a orientar a otras personas; le apasionan el snowboard, el wakeboard, el longboard y casi todo lo que tenga que ver con una tabla (excepto el waterboarding). Las personas apasionadas saben lo que más les apasiona, pero también saben qué otras cosas les apasionan: saben lo que les emociona, lo que les da energía, lo que las lleva a la mejor versión de sí mismas.

En segundo lugar, la pasión genera más pasión. Las personas apasionadas recurren a sus pasiones cuando se sienten sin inspiración. En esos días en que no quieren levantarse de la cama o comenzar ese nuevo proyecto, las personas apasionadas se concentran en las cosas que les entusiasman. Por ejemplo, hubo momentos durante la creación de este libro, sobre todo cuando preparábamos los primeros borradores, que nos parecían especialmente monótonos. En lugar de esperar a que llegara la inspiración propiciada por un repentino estallido de actividad apasionada, optamos por continuar nuestra marcha por las turbias aguas de la monotonía, pero sin dejar de vigilar lo que sabíamos que nos apasionaba. De hecho, fueron nuestras pasiones las que actuaron como un faro, y excavando en el tedio pudimos mantenernos centrados en lo que era importante. Sin nuestras pasiones guiándonos, hubiera sido fácil desviarse del rumbo y perderlo para siempre. Cuando llegamos al borrador final de este libro, ambos estábamos entusiasmados con nuestra creación y lo que significaría para las personas con quienes la compartiríamos.

Usar lo que te apasiona para mantenerte centrado y alimentar más pasión es fundamental para descubrir tu misión. Pero primero debes descubrir lo que te apasiona.

Levar anclas para encontrar tu pasión

Muchas veces es difícil descubrir nuestras pasiones porque tendemos a quedar atrapados en los quehaceres de la rutina diaria. Es fácil abrazar el ciclo poco inspirador y amortecido del trabajo diario, un día tras otro. Es fácil estar anclado en nuestra vida cotidiana y es mucho más difícil liberarnos de esas anclas.

Resultó que descubrimos cuatro anclas principales en nuestras propias vidas que nos impedían seguir nuestras pasiones: identidad, estatus, seguridad y dinero.