Minimalistas: cómo levar el ancla del dinero (V)

Los cambios llevan tiempo y más si se trata de resituarnos económicamente ante nuestra próxima etapa vital. En este texto, los autores de Minimalismo. Para una vida con sentido despliegan una serie de herramientas con las que retomar el control sobre nuestras finanzas, algo esencial para poder realizar cambios de vida a largo plazo sin perder de vista la estabilidad del presente. 

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Cuando lo reduces a lo más simple, resulta que el dinero no es más que otra capa de seguridad. Pero vale la pena identificarlo como un ancla por derecho propio, por lo que tiene de plaza fuerte para tanta gente, por la importancia que nuestra cultura otorga al dinero, porque suele ser la razón principal por la que la gente sigue haciendo cosas que detesta. «¡Tengo que pagar las facturas!» es una pobre excusa. Está claro que tienes que ganarte la vida, pero eso puedes hacerlo buscando tu pasión.

La mejor manera de levar el ancla del dinero es darle menos importancia al dinero en tu vida. Nosotros lo conseguimos desarrollando un plan detallado de cinco pasos para recuperar el control de nuestra economía.

Dinero: separa a las familias, destruye matrimonios e impide que la gente persiga sus sueños. Los problemas del dinero inyectan estrés, ansiedad y discusiones innecesarias en nuestra vida cotidiana, lo cual nos mantiene en una perpetua insatisfacción. Parece que nunca tenemos suficiente y, viviendo al día, no conseguimos salir adelante.

Pero no tiene por qué ser así.

Lo sabemos de primera mano. El camino hacia la libertad económica fue un largo viaje para nosotros dos. A pesar de que gozábamos de una prestigiosa carrera profesional con sueldos de seis cifras, en aquella época el dinero era una lucha; la libertad económica tardo mucho en llegar. No fue hasta que dejamos atrás nuestras carreras profesionales (después de idear un plan, por supuesto) que descubrimos cómo salir de las deudas, cómo eliminar gastos innecesarios, cómo planificar nuestro futuro, cómo tener control sobre nuestra economía.

Aunque todos tenemos que ganar dinero para poder vivir –y no tiene nada de malo ganar un buen sueldo–, tener control sobre nuestra vida económica implica mucho más que ajustar los ingresos al alza: se trata de tomar decisiones acertadas y coherentes con los recursos de los que disponemos, cambiar los hábitos económicos y vivir con conciencia. Nada de eso es intrínsecamente fácil, especialmente bajo la tiranía de la cultura actual de la recompensa instantánea; pero, por suerte, recuperar el control de nuestra economía es sencillo.

Hace algunos años, abrumados por la voracidad del dinero en nuestras vidas, los dos decidimos cambiar: decidimos recuperar el control de nuestra economía y de nuestra vida. Estos son los cinco pasos que dimos, y son los mismos principios que usamos hoy para asegurarnos de que nunca más tendremos problemas con el dinero.

PASO 1. PRESUPUESTO

La mayoría de nosotros no tenemos ni idea de adónde va a parar nuestro dinero: creemos que lo sabemos, pero en realidad lo ignoramos. Esto es doblemente cierto para los que estamos casados o vivimos en pareja. Así que el primer paso hacia la libertad económica consiste en tener un presupuesto mensual y ponerlo por escrito. Ten en cuenta las tres palabras clave que encierra la frase anterior: por escrito, mensual y presupuesto.

Algunas pautas:

Categorías. Determina lo que es verdaderamente necesario identificando todos tus gastos mensuales sobre la base de los últimos seis meses, y luego divide estos gastos en tres categorías, tal como lo describimos «Need, Want, Like» (en este enlace). Anota en un papel todos los gastos (alimentos, vivienda, servicios públicos, seguros, automóviles, gas, transporte, ropa, tarjetas de crédito, teléfonos, internet, mascotas, entretenimiento, etc.); comprueba hasta tres veces la lista con tu pareja o con algún amigo; y luego aplica tus categorías de «lo que necesito, lo que quiero, lo que me gusta» para priorizar y recortar por donde puedas. Cuanto más estricto seas, más pronto serás libre.

Límites. Atribuye a cada euro un destino desde el principio del mes. Estableciendo estos límites, no te preocuparás por lo que puedes y lo que no puedes comprar, porque el dinero que no hayas asignado al principio del mes no te lo puedes gastar a mitad de mes.

Trabajo en equipo. Todas las personas que viven en tu casa, incluso tus hijos, deben tener voz en el presupuesto escrito. Esta es la única manera de contar con la aceptación de todos. Trabajar juntos significa sacar de una categoría para financiar otra (por ejemplo, sacar dinero, pongamos, de tu presupuesto para ropa y destinarlo a tu presupuesto para entretenimiento) hasta que cada persona esté en la misma página. Cuando todo el mundo haya subido a bordo –cuando todos estén comprometidos con la libertad económica–, será mucho más fácil obtener la tracción que necesitas.

Ajustes. Por el camino cometerás algunos errores; perfecto, forma parte del proceso. Al principio, tú y tu familia tendréis que analizar vuestro presupuesto escrito todos los días –y, con el tiempo, una vez a la semana–, ajustándoos en consecuencia hasta que toda la familia se sienta cómoda con sus asignaciones mensuales establecidas. El primer mes es el más difícil, pero al tercero te maldecirás por haber gastado tanto dinero durante el tiempo que vivías sin presupuesto.

Seguridad. Lo mejor es abrir una cuenta bancaria a modo de red de seguridad con unos 500‐1.000 euros para emergencias. No toques este dinero a menos que se produzca una verdadera emergencia (reparaciones del automóvil, facturas médicas, pérdida de trabajo, etcétera). La red de seguridad te permitirá mantenerte dentro del presupuesto incluso cuando la vida te dé un bofetón en plena cara. Con el tiempo, cuando hayas saldado todas tus deudas (paso tres), tu red de seguridad crecerá e incluirá varios meses de ingresos. Pero por ahora, preocúpate solo de los primeros 500‐1.000 euros que necesitas para empezar, que mantendrás en una cuenta separada para evitar tentaciones.

PASO 2. PÁGATE A TI MISMO (INVERTIR)

A la mayoría de nosotros se nos ponen los pelos de punta al oír la palabra invertir. Invertir nos parece algo tan sumamente complicado, tan abstracto, que solo con oír esta palabra entramos en pánico. En lugar de pensar en invertir dinero, piensa que se trata de financiar a tu futuro yo. Y con las herramientas en línea que existen hoy en día, no tienes por qué desfallecer, invertir es actualmente más fácil que nunca. Cualquiera puede (y debe) hacerlo.

En nuestro caso, los dos utilizamos una sencilla herramienta de inversión en línea a modo de software personal de ahorro, planificación e inversión. Invertimos en línea nuestro dinero en cuatro categorías diferentes: fondo de pensiones, seguro de trabajo [Safety Net], fondo para la creación de riqueza [Wealth‐Building Fund] y fondo para el hogar [House Fund]. (Visita este enlace si te interesa saber más sobre nuestra estrategia de inversión concreta, así como sobre algunas herramientas gratuitas que utilizamos para no desviarnos de la buena ruta.)

Este es el mejor momento para comenzar a planificar tu futuro. Sea lo que sea que tengas en mente, jubilarte, iniciar un negocio, ahorrar para una casa, crear una mayor red de seguridad o centrarte en crear riqueza más a largo plazo, este es el mejor momento para empezar. No la próxima semana, no mañana: hoy. Incluso si no tienes dinero para invertir, debes diseñar un plan para comenzar a invertir en tu yo futuro. La mejor manera de hacerlo es automatizar tus inversiones, lo cual elimina las conjeturas sobre la inversión. El futuro no va a esperar: hazlo hoy. Aunque ello signifique el 1% de tus ingresos, o solo 20 euros al mes para empezar. Tu yo futuro te lo agradecerá.

PASO 3. LIBRE DE DEUDAS

Contrariamente a lo que algunos académicos puedan decirte, no existe ninguna «deuda buena». Digámoslo otra vez (léelo en voz alta): no existe ninguna deuda buena. Algunas deudas son peores que otras, pero jamás son «buenas».

No te sentirás libre hasta que saldes todas tus deudas. El deudor siempre es esclavo del prestamista. Además, es increíble la sensación de no tener que pagar plazos del coche, ni gastos de la tarjeta de crédito, ni plazos de los préstamos de estudios que acechan entre las sombras de tu estilo de vida.

Mientras fuimos veinteañeros siempre tuvimos un montón de deudas: de más de seis cifras cada uno. Era un sentimiento debilitante: una pérdida de libertad total.

Aunque no hay soluciones mágicas, la estrategia que hemos visto que funciona mejor es la que propone Dave Ramsey en Total Money Makeover, una fórmula detallada, paso a paso, que ambos utilizamos para crear un plan pormenorizado, dejar de utilizar nuestras tarjetas de crédito y enfrentar nuestras deudas. (También puedes leer la historia de cómo Joshua logró liberarse de las deudas en este enlace.)

PASO 4. MINIMIZAR

Por supuesto, el minimalismo fue un componente clave en nuestros propios viajes hacia la libertad económica. Al despejar el desorden que imperaba en nuestras vidas, pudimos centrarnos en eliminar las deudas, cambiar nuestros hábitos y tomar mejores decisiones con menos recursos.

También aprendimos que al simplificar, identificando qué posesiones materiales no agregaban valor a nuestras vidas, logramos liberarnos más deprisa de las deudas al vender más de la mitad de nuestras cosas a diferentes compradores locales (ventas de garaje, tiendas de segunda mano, mercados de pulgas) y en línea (eBay, Craigslist, Autotrader).

No, el minimalismo no consiste en privaciones: no queremos que nadie «viva sin» en nombre del minimalismo, pero a veces tiene sentido privarnos temporalmente de ciertas satisfacciones inmediatas cuando intentamos encauzar nuestra vida hacia una dirección mejor.

Por ejemplo, mientras lidiábamos con nuestras deudas, Joshua vendió su enorme casa y se mudó a un apartamento diminuto. Ryan vendió su coche nuevo de alta gama y se compró un vehículo que ya tenía diez años, sin ni un pago mensual. Ambos eliminamos nuestras suscripciones de televisión por cable y de radio satelital, así como otras facturas de artículos de lujo, lo que nos ahorró cientos de dólares cada mes. También hicimos cosas «raras» como repartir pizzas, trabajar horas extras y encontrar otras formas de complementar nuestros ingresos a corto plazo para poder pagar nuestras deudas en menos tiempo. Además, vendimos cientos de cosas –aparatos electrónicos, muebles, ropa, DVD, libros, diferentes colecciones, herramientas, equipos de jardinería– que no eran esenciales, y usamos ese dinero para pagar nuestras deudas. Todo lo que no estaba clavado en el suelo de nuestras casas terminó en eBay. Ahora todo lo que poseemos tiene una razón de ser o nos da alegría, y no añoramos ninguno de los cachivaches de antaño.

PASO 5. CONTRIBUIR

El camino más corto hacia la libertad es apreciar lo que ya tienes. Una de las mejores maneras de estar agradecido por los regalos que ya te han dado es cambiar de perspectiva. 

Para hacerlo, da tu activo más preciado: tu tiempo. Lleva a tu familia a un comedor de beneficencia local, a un banco de alimentos o a un refugio para personas sin techo. Hazte tutor de niños sin recursos de tu ciudad. Ayuda a los ancianos llevándoles comida o en tareas del hogar. Trabaja en casas de familias con bajos ingresos a través de Habitat for Humanity. Existen más recursos que nunca para que puedas contribuir, solo tienes que hacer una búsqueda por internet de voluntariados en la zona en donde vives.

Hagas lo que hagas para ejercitar tu músculo contributivo, no tiene por qué ser espectacular, solo tiene que contribuir a mejorar la vida de otra persona. Si lo haces durante unas cuantas semanas, te darás cuenta de que tus problemas económicos son mínimos en comparación con muchos de los problemas del mundo que te rodea. Al descubrir la insignificancia de tus problemas económicos, te sentirás empoderado para tomar medidas drásticas y superar tus problemas relativamente menores.

En un periodo de tiempo corto, dos o tres años, tu vida entera puede transformarse radicalmente respecto de lo que es hoy. Todo lo que necesitas es un plan (que ahora ya tienes), determinación (es decir, convertir tus «tendría que» en «tengo que») y una acción coherente en la dirección correcta.

La libertad económica no es fácil, pero eso ya lo sabías antes de leer este libro. La parte más emocionante de estos cinco pasos es que valen para cualquier persona, en cualquier lugar que se encuentre de la escala socioeconómica. Hemos visto que estos principios funcionan para miles de personas, ya sea alguien que gana un sueldo mínimo o alguien que gana uno de seis cifras, ya seas soltero o tengas media docena de hijos, porque no se trata de nuestro nivel de ingresos, se trata de las decisiones que tomamos con los recursos que tenemos.

Ahora estás equipado con una receta para hacer cambios económicos excepcionales, y eso te ayudará a levar el ancla del dinero. Obviamente es bienvenido cualquier ingrediente de tu propia cosecha que quieras añadir, pero si hablamos de una verdadera libertad económica, estos cinco ingredientes, presupuesto, inversión, eliminación de deuda, minimizar y contribuir, no son negociables. Los cinco son imprescindibles.

Sí, todavía te queda bastante por investigar y planificar y un arduo trabajo por delante, pero lo más importante de todo es que tienes que pasar a la acción hoy. La diligencia es primordial.