La danza de los genes y las experiencias por Perla Kaliman

Perla Kaliman, doctora en Bioquímica e investigadora, define en este revelador fragmento de su libro La ciencia de la meditación la memoria epigenética, que determina nuestra salud o enfermedad y tiene un componente tanto genético como físico, psicológico y social.

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Algo que hemos aprendido de la era de la genómica, gracias a la secuenciación del ADN de cientos de miles de personas, es que la mayoría de las enfermedades no se deben a un defecto en un gen determinado, sino que se asocian a pequeños cambios en un conjunto genes. Si tenemos la mala suerte de heredar una combinación poco auspiciosa de varios polimorfismos en distintos genes y a ello le sumamos, a lo largo de nuestra vida, la exposición a factores de riesgo procedentes del entorno, los efectos combinados de la genética y la epigenética pueden desencadenar diversas patologías, desde un cáncer a una depresión grave.

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Por ejemplo, la presencia de determinados polimorfismos genéticos junto con el consumo de tabaco es lo que desencadena muchos de los casos de cáncer de pulmón.[1] Lo contrario también es cierto, numerosos estudios sobre longevidad indican que un elevado porcentaje de personas centenarias con buena salud no se destacan por haber llevado un estilo de vida saluble, sino porque tienen polimorfismos genéticos protectores. Tal es el caso de los cuatro hermanos Kahn, famosos sedentarios y fumadores, cuyos genes son tema de estudio ya que vivieron en plena forma hasta los 110, 109, 103 y 101 años. Lamentablemente, no todas las personas tenemos los maravillosos genes de esta familia de centenarios, y por ello resulta importante que prestemos un poco de atención a nuestro entorno y a nuestras elecciones de estilo de vida.

Los trastornos relacionados con el estrés, como la depresión y la ansiedad, tampoco han podido explicarse por causas puramente genéticas, a pesar de que estudios epidemiológicos han demostrado que existe una predisposición genética a la depresión grave. En su conjunto, cinco grandes estudios en más de 10.000 pares de gemelos idénticos muestran que el trastorno depresivo grave tiene una contribución genética del 37%, y este porcentaje aumenta cuanto más grave es la historia de depresión en la familia (la gravedad se mide por el número de recaídas y la edad al sufrir el primer episodio depresivo).[2] Pero, evidentemente, 37% no es 100% y para que ese porcentaje de contribución genética pueda manifiestarse, los principales aliados son los factores de riesgo procedentes del entorno. En el caso de la depresión y la ansiedad, uno de los principales factores de riesgo es el estrés.

Durante las últimas décadas, se ha comenzado a descubrir que el estrés y las experiencias adversas depositan nuevas capas de información alrededor del ADN dando lugar a cambios estables en la actividad de los genes e influyendo en la estructura y las funciones del cerebro tanto en adultos como en niños.[3] Por el contrario, condiciones psicosociales favorables que permiten una mejor gestión del estrés pueden beneficiar la salud a largo plazo, y esto también se asocia a mecanismos epigenéticos, como revelan algunos estudios recientes realizados en roedores y en seres humanos que describiré más adelante (en el libro La ciencia de la meditación).

A partir de estos descubrimientos en diferentes especies resulta claro que, en cualquier etapa de la vida, la calidad del entorno físico, psicológico y social que navegamos día tras día puede dejar marcas epigenéticas en las células. Esta memoria epigenética puede llevarnos tarde o temprano hacia el terreno de la salud o de la enfermedad.

Notas:

1. Zhang R, Chu M, Zhao Y, Wu C, Guo H, Shi Y, Dai J, Wei Y, Jin G, Ma H, Dong J, Yi H, Bai J, Gong J, Sun C, Zhu M, Wu T, Hu Z, Lin D, Shen H, Chen F. A genome-wide gene-environment interaction analysis for tobacco smoke and lung cancer susceptibility. Carcinogenesis. 2014 Jul;35(7):1528-35.

2. Sullivan PF, Neale MC, Kendler KS. Genetic epidemiology of major depression: review and meta-analysis. Am J Psychiatry. 2000 Oct;157(10):1552-62.

3. McEwen BS. Brain on stress: how the social environment gets under the skin. Proc Natl Acad Sci U S A. 2012 Oct 16;109 Suppl 2:17180-5; Epel ES, et al. Accelerated telomere shortening in response to life stress. Proc Natl Acad Sci USA. 2004 ;101(49):17312-5.