Wolf Singer responde: ¿Dispone la conciencia de una capacidad de trabajo limitado?

En una apasionante conversación publicada en el libro Cerebro y meditación, Matthieu Ricard y Wolf Singer continúan el diálogo entre el budismo y las neurociencias. 

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La conciencia dispone de un espacio de trabajo cuya capacidad es limitada, lo que constituye una limitación suplementaria. La conciencia no puede tratar a la vez más que un número limitado de contenidos mnémicos. Que estas limitaciones se expliquen por la incapacidad de tener en cuenta de manera simultánea un gran número de señales, o que resulten de la capacidad reducida de la propia memoria de trabajo, o de las dos a la vez, estas tres hipótesis son todavía objeto de investigación científica. La capacidad del espacio de trabajo de la conciencia se limita a tratar cuatro o siete informaciones diferentes a la vez, que corresponden al número de contenidos mnémicos que pueden guardarse simultáneamente en la memoria de trabajo. El fenómeno de ceguera al cambio, la incapacidad de darse cuenta de determinados cambios en una sucesión rápida, demuestra de manera elocuente nuestra incapacidad de prestar atención a todos los detalles de una imagen y a tratarlos de manera consciente y simultánea.

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De hecho, la percepción no es un proceso tan holístico como parece. Captamos una escena compleja realizando un barrido secuencial; en realidad, reconstruimos de memoria la mayor parte de los elementos que tenemos la sensación de percibir. Una multitud de factores, a la vez conscientes e inconscientes, determinan cuáles son, entre las innombrables señales que percibimos, las que llegan a nuestra conciencia. Todos hemos experimentado una incapacidad temporal para recordar un suceso o un nombre, y después la irrupción súbita de este contenido mnémico. Así pues, no siempre somos capaces de controlar todos los contenidos que entran en nuestro cerebro.

 

Yo considero que el espacio de trabajo de la conciencia, cuyo acceso está controlado por la atención, es el nivel más elevado del funcionamiento cerebral y también el más integrado. Además, las leyes que rigen las deliberaciones, como las decisiones que tomamos con todo conocimiento de causa, difieren verosímilmente de los procesos inconscientes. Las deliberaciones están fundadas principalmente en leyes racionales, lógicas y sintácticas, y la investigación de las soluciones consiste esencialmente en un proceso secuencial. Los argumentos y los hechos se analizan uno a uno. Los resultados finales son examinados. Los tratamientos conscientes exigen tiempo. Su mecanismo está, por tanto, perfectamente adaptado a los momentos en los que el sujeto no está sometido a una limitación temporal, cuando no debe tener en cuenta un número demasiado elevado de variables, y cuando estas últimas se definen con bastante precisión para formar el objeto de un análisis racional.

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